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¿Te falta inspiración?
Ven a descubrir las líneas icónicas de Le Tanneur.

L'art du savoir

Le Tanneur x Amélie Dubois

En materia de creatividad, la vida cotidiana es un punto de partida formidable. Mientras nosotros fabricamos piezas de marroquinería, la artista plástica nantesa Amélie Dubois imagina, más bien, poesía visual. A través de sus collages, la fundadora de Maison Moche se deleita transformando los “pequeños nada” del día a día en imágenes sensibles. Hábitos, objetos, gestos y recuerdos se convierten en la esencia misma de su trabajo. Le propusimos que, por el tiempo que durara un proyecto, cambiara su soporte de predilección —el papel— por recortes de cuero de colores, con el fin de realizar obras destinadas a nuestras vitrinas. En su taller, le hicimos algunas preguntas sobre esta colaboración y sobre esta nueva forma de hacer dialogar el cuero con lo cotidiano.

Encuentro con Amélie Dubois

¿Cómo encuentras tu inspiración en el día a día?

Necesito tener a mi alrededor una gran cantidad de objetos que me reconforten para poder inspirarme. Soy una gran coleccionista, así que busco y recojo pequeños objetos aquí y allá, sobre todo papel. Hay una enorme riqueza en el papel: existe en infinidad de variantes según los motivos, los gramajes y las texturas. También disfruto mucho decorándolo. El papel es mi punto de partida. A partir de ahí, todo lo demás fluye.

Luego realizas collages. ¿Qué es lo que te atrae de esta técnica?

El collage es una forma sencilla de representar lo que tengo en la cabeza. No soy muy buena dibujante y el collage me permite mover, cambiar… con él nada queda fijo. Antes de pegar, puedes decidir cambiarlo todo. Me gusta poder volver a cero, retroceder y crear historias diferentes con los mismos elementos, que la historia esté siempre en movimiento. Lo que también hace fuerte al collage es que permite jugar con las sombras, las texturas y las superposiciones. Ahí es cuando se vuelve interesante y vivo, quizá incluso más vivo que el dibujo.

¿Cuál fue el punto de partida de esta colaboración con Le Tanneur?

Teníamos ganas de que los bolsos encarnaran personajes y de imaginar su vida y sus historias. Una cita, una llamada que se espera, una ventana que da al patio, sugerir la ciudad sin mostrarla del todo. Teníamos en mente un fin de semana en pareja o entre amigos: pasear por un museo, por un parque, y luego hacer una pausa para tomar un té. Un día sencillo. Los bolsos serían los protagonistas de una “historia extraordinaria, no tan extraordinaria”. A partir de ahí tuve mucha libertad para construir la historia que íbamos a contar juntos esta temporada. Tenía carta blanca.

¿Cómo abordaste el trabajo del cuero?

Utilicé el cuero como si fuera papel, un papel precioso: se corta de otra manera, se pega de otra manera, hay que encontrar ciertos trucos, pero es un material que ofrece nuevas posibilidades. Lo utilicé en plano, como un papel. Trabajar el cuero significaba trabajar un material noble y reencontrar algunas características del papel: las nervaduras, los alveolos, los cantos. Empecé seleccionando los colores, y después vienen las texturas. A partir de ahí, me encierro y hago “mi receta”. Me encanta trabajar en miniatura, porque nos permite tener una visión muy cercana de lo que vamos a realizar. Una vez validado, pasamos a la versión XXL. En este proyecto, se trataba de pasar de la miniatura a la escala humana. Ver los collages cobrar vida en tamaño real, moverse con el viento, con los hilos… fue maravilloso.

¿Qué fue lo que más te gustó de esta colaboración?

Tuve la sensación de que buscábamos juntos escribir la historia más bonita posible. Y el objetivo no era seguir haciendo lo que ya sé hacer, sino avanzar hacia lo desconocido. Trabajar con Le Tanneur fue bastante sencillo y natural para mí. Ponen en valor el saber hacer, el trabajo manual, la artesanía, y eso es algo que me parece fabuloso. Es una maison francesa con valores conmovedores y muy actuales, que ha sabido preservar su historia en el corazón de su actividad.

Estoy deseando ver cómo cada escena cobra vida en los escaparates. Ver cómo la luz del sol transforma nuestros cuadros. Ver los bolsos colocados dentro de esos pequeños estuches. Tengo muchas ganas de ver el resultado.

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